The Scarafaggio Project

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  • Oct, 30 2010

    A Marlon Brando le gustaba ir cómodo

    Se preguntan Manos de Topo en una de sus canciones si “es pronto para decir: ¿qué haremos sin Marlon Brando?”. No sé qué haremos sin él, pero en Scarafaggio, lo que nos preguntamos más bien es: ¿qué hubiéramos hecho sin él? O concretando aún más: ¿qué sería de nuestro armario sin la aparición de Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo?

    Brazacos, eh?

    Como saben todos los que han visto la adaptación cinematográfica de la obra de Tennessee Williams, Brando interpreta a Stanley Kowalski, un auténtico macho con un poderoso atractivo animal. Al llegar a casa después de pasarse el día por ahí, Kowalski se despoja de su ajustada camiseta, sudada y pegajosa, con cierto ánimo exhibicionista frente a su cuñada, para acto seguido ponerse otra limpia con el objetivo de “ponerse cómodo”. Después de mostrar sus poderosos bíceps y su torso lampiño, se marcaba una declaración sin rodeos: “Be comfortable. That’s my motto up where I come from”. Todo esto ya lo hacía en su interpretación del papel en los teatros de Broadway, pero que no era en absoluto habitual para la época.

    Marlon calentando al personal

    En efecto, hasta la llegada de Melón Blando (nombre sacado de los tebeos de Mortadelo), la camiseta se usaba sólo como prenda interior, y de hecho empezó a ser utilizada a principios del siglo XX por la Marina estadounidense, llevándola bajo el uniforme. Tan inusual era lucir una camiseta abiertamente, que hasta un ojo tan agudo como el de Truman Capote tuvo su momento de confusión en su primer encuentro con Brando:

    Llegué al teatro antes de tiempo y lo encontré vacío, salvo por un hombre joven apoyado en una mesa sobre el escenario, profundamente dormido. Como llevaba una camiseta blanca y vaqueros, di por hecho que era un tramoyista”.

    Y es que, hasta el estreno de Un tranvía llamado deseo en 1951, nadie lucía una camiseta en público. Pero la película lanzó la carrera de Brando y su camiseta se convirtió en icono. En una época en la que las estrellas de Hollywood debían ser modelos de glamour, Brando iba por ahí en manga corta y vaqueros. Los grandes almacenes americanos empezaran a vender camisetas como una prenda “normal”, con lo que pronto se convirtió en el uniforme de los adolescentes en América y Europa, junto a unos vaqueros y una chupa de cuero. En aquellos tiempos, semejante atuendo implicaba una rebelión contra los antiguos valores. Rechazando las ropas de sus mayores, los chavales mostraban su disconformidad con su papel en la sociedad: llevar una camiseta de manga corta implicaba lanzar todo un mensaje de protesta.

    Arreglado pero informal

    Una vez hecho este bonito repaso histórico conviene tener en cuenta que Brando en su camiseta blanca sigue siendo un sex-symbol, pero dado que ninguno de vosotros tenéis su apabullante físico ni su magnetismo sexual, os sugerimos crear una buena impresión yendo un poco más allá de la vacía camiseta blanca. Esto es, demostrando al sexo opuesto que sois personas de buen gusto y afilado estilo luciendo los diseños de Scarafaggio. Ahí lo dejo.

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    Esta entrada fue publicada el Sábado, Octubre 30th, 2010 at 16:08 y está archivada en la categoria Camisetas, Cine. Puedes seguir las respuestas con la fuente RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta , o hacer un trackback desde tu sitio web.

    Hay 2 comentarios en la entrada “A Marlon Brando le gustaba ir cómodo”

    1. Zipi dice:

      ¡Viva Melón Blando! Sí, señor.

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