Dic, 31 2010
A pesar de que en Scarafaggio somos bastante de la filosofía I don’t like Mondays, ello no nos impide apreciar que cualquier día del año es bueno para ir a un concierto. Más aún si el concierto en cuestión es un homenaje de a David Bowie en el que estaban programados un buen puñado de músicos que nos gustan.
Así que en la fría noche del lunes (pasado sí, la Navidad ha trastocado nuestros planes blogueros…) nos plantamos en ese templo del rock madrileño… quiero decir, nos plantamos en la sala Paddock (también conocida como Empire o Lobby por algunos en sus noches menos confesables) que acoge el Gigantik Club para darlo todo con los inmortales temazos de Bowie, al que no le colocaremos el apelativo de “camaleónico” porque creemos que si alguien lo hace una vez más, Internet explotará.
Teniendo en cuenta de que se trataba de un concierto con muchos grupos, se cumplió el imperativo festivalero que ya hemos comentado en alguna ocasión y que consiste en llegar tarde y perderse al primero. Cuando llegué, ya estaba en escena Martin Page, pero no pude disfrutar de su actuación, ocupado como estaba en buscar a mis amigos, dejar el abrigo en el ropero y pedirme una cerveza.
Para cuando pude fijar una posición definitiva ya estaban subiendo Los Guapos, el grupo que grabó la canción definitiva para escuchar mientras te arreglas antes de salir de fiesta. Los Guapos nos inyectaron una buena dosis de rock’n’roll (especialmente con Hang on to yourself) antes de dejar su sitio a Nahúm García, que siguió con la buena línea marcada y nos regaló una estupenda versión de una mis favoritas: Suffragette city.
No he cambiado de párrafo para cambiar de artista porque hay que destacar que las transiciones entre grupo y grupo fueron muy rápidas, algo muy de agradecer en un concierto de este estilo. Y es que en mi mente todavía pesa un concierto cuádruple celebrado en La Riviera hace cinco años (Sidonie + Lori Meyers + La Habitación Roja + Budapest) que se prolongó durante aproximadamente 17 horas porque daba tiempo a cocinar una paella a fuego lento entre grupo y grupo.
Continuaba la cosa con la actuación de Dinero, y el arranque nos cortó un poco el rollo porque el primer tema fue interpretado en acústico por su cantante Sean Marholm, que pidió “un aplauso para los que se han aprendido las letras” ya que él necesitó chuleta en el atril. Al segundo temas entró la banda con su característico sonido potente y su actuación fue creciendo hasta un bonito final con los coros de All the young dudes, quizá especialmente logrados porque para repetir una frase ad infinitum no hace falta estar leyendo la letra.
Con esto ya nos íbamos metiendo en la segunda mitad de la velada, y ahí se plantó Álex Ferreira con Manu Cabezalí (de Havalina, ya sabéis que somos fans) a la guitarra y Charlie Bautista, Lourdes Hernández (Russian Red) y Nahúm García a los coros. Estelar combinación para interpretar Changes, y que marcó un punto de inflexión en la noche, consiguiendo acaparar la atención de toda la sala. Después de eso, Álex se marcó un fenomenal The man who sold the world y ya nos dejó lanzados para la aparición de Second. Los murcianos fueron conscientes de que cogían el testigo en un momento importante y no se cortaron en sacarle todo el potencial rockero a temazos como Starman y Rebel, rebel, poniendo el garito en ebullición.
Turno entonces para que saliera a la arena Miss Cafeina, o bueno, una versión de Miss Cafeina con la alineación un poco modificada y con algún fichaje de relumbrón como el guitarrista Pablo Parser. Me gustó mucho volver a ver a Pablo en escena, a quien he visto mil veces con Circodelia en el sótano del Honky Tonk. (A propósito de esto, hablamos con Víctor Pérez, cantante de Circodelia, que nos comentó que tienen mucho material nuevo y que en cuanto Pablo y él consigan formar una banda volverán a la carga. Ojalá sea pronto, a mí me hubiera encantado que tocaran el lunes: pocos mantienen el espíritu del glam en la escena madrileña como ellos, y además tienen versionzaca de Bowie en castellano).
Alberto Rodríguez, voz de Miss Cafeina, tuvo el detalle de pintarse muy curradamente la cara con el rayo de Aladdin Sane (lo podéis ver en su Facebook), pero desgraciadamente, esa tarea le debió quitar tiempo para aprenderse las letras, ya que tuvo que estar leyendo durante toda la actuación, y en mi opinión eso tiene mucho delito cuando tienes en la mano la siguiente jugada: Life on Mars? – Space Oddity – Ziggy Stardust. En cualquier caso, sonaron bien y joder, es que las canciones son tan buenas… así que todos contentos.

Lourdes intentando desesperadamente cruzar su mirada con la nuestra. ¿O era al revés? Maldito whisky, no lo recuerdo...
Y ya para ir empezando a clausurar el evento surgió la refrescante presencia de Russian Red. Refrescante porque era la única voz femenina (salvo los coros de Ana de Coffee and Wine a Martin Page) y porque para nosotros siempre es un placer verla. La última vez que la habíamos visto en directo fue en el FIB de 2009 y tengo que decir, que en comparación con las actuaciones que yo recordaba, se la vio con más presencia escénica, relajada y pasándoselo bien. Su Rock’n'roll suicide con Charlie y Manu fue emocionante, la gente de Bandalismo lo tienen en vídeo, lo recomendamos. Para el punto final, Charlie Bautista tomó por fin un lugar protagonista para marcarse Heroes, y después invitó a todos los músicos participantes a subirse juntos a corear Young Americans.
Como os podéis imaginar, la noche no acabó aquí, ya que se produjo una peregrinación al Costello que ríete tú del Camino de Santiago, pero vamos a limitar nuestra crónica a lo musical. En conclusión, una iniciativa cojonuda y una fiesta estupenda. Ojalá haya muchas más como ésta y nosotros lo veamos.
Tags: Álex Ferreira, Charlie Bautista, Circodelia, Conciertos, David Bowie, Dinero, Los Guapos, Manu Cabezalí, Martin Page, Miss Cafeina, Nahúm García, Russian Red, Second