Ago, 20 2010
Lo sé, falta la última crónica del Sonorama, pero tenía que haberla hecho anoche y en lugar de eso me fui a Miss Limones. Es un estupendo bar-restaurante donde dan muy bien de comer, está muy mono puesto y en el baño de tíos hay un jabón de Spiderman y un bote de la añeja fragancia Varón Dandy. Sin embargo, si de colonias hablamos, la cosa iba más de Brummel, por eso de jugársela en las distancias cortas. Digo esta chorrada porque estábamos allí para ver un concierto de Francisco Nixon sin amplificación, sin micrófonos, sin escenario y sin nada. Formato que no le es desconocido gracias a sus “conciertos a domicilio”, como el que se ve en el videoclip de Erasmus borrachas.
¿A qué se debía el evento? Como él mismo se encargo de explicarnos, a echar una mano a los dueños del local, que son amigos suyos, y se encargó de precisarlo durante la interpretación de El cumpleaños de Ronaldo, donde rebajó sus aspiraciones de querer “que todo el mundo se haga rico” por “que André pueda pagar el alquiler”. Así que, dispuestos a colaborar, nos pedimos nuestas buenas rondas de cerveza Alhambra (cómo me gusta) y nos hicimos fuertes en una esquina del bar, mientras nos preguntábamos dónde se iba a situar Fran exactamente. Disfrutemos de la foto que responde a nuestra pregunta y continuemos.
El concierto había sido anunciado por el propio Fran en su recomendable blog, donde comentaba que no esperaba mucho público por eso de ser agosto, pero una vez llegada la hora convenida, el local estaba hasta arriba: unas ochenta personas, incluyendo a nuestro admirado Joaquín Reyes. También andaba por allí la novia de Fran, de nombre artístico Linda Mirada y que se merece una escucha si no la conocéis.
Desde luego cantar en estas condiciones es un reto, primero porque implica forzar la voz y segundo porque cualquier murmullo del público puede deslucir la actuación. Por otra parte, la acumulación de cuerpos elevó la temperatura del local notablemente, y ahí en lo alto debía ser una sauna. En cualquier caso, todos estos inconvenientes fueron superados limpiamente y el concierto transcurrió muy bien, con la gente disfrutando de poder cantar y hacer coros sin necesidad de elevar la voz.
Sonaron canciones de La Costa Brava y de los dos LP’s de Nixon, e incluso se animó con una de las compuestas por su compañero musical Ricardo Vicente (Banderas rojas, final feliz), imitando sus característicos movimientos que tanto nos gustan. Curiosamente ésa fue la única de su último EP, Gloria y la belleza sureña, a mí me hubiera gustado que tocara Lo que Jekyll le dijo a Hyde. [Edito: pensándolo bien, creo que fue Banderas rojas a secas, que me he liado. Con lo cual del último EP, nada].
Salvo error u omisión por mi parte, nos cantó las siguientes canciones:
Nadia
El cumpleaños de Ronaldo
Erasmus borrachas
Banderas rojas
Vagamos por las calles
Adoro a las pijas de mi ciudad (alguna había, por cierto)
Nombres y teléfonos
Inditex
Déjese querer por una loca
Treinta y tres
Alumno o profesor
Desastre
Brackets
Copas de yate
Y así muy agradablemente pasaron los tres cuartos de hora que más o menos duró la cosa. A pesar de la dudosa legalidad del evento, las fuerzas del orden no hicieron su aparición, lo cual estuvo bien. Aunque por otro lado, vaya titular nos hubiera quedado, ¿eh? “La policía interrumpe un concierto clandestino de Francisco Nixon”. Eso nos subía las visitas fijo.
Dado que el bar no tiene un sistema de focos para músicos que tocan en la barra, la iluminación era bastante precaria, pero aún así hice un vídeo con mis pobres medios técnicos para que os hagáis una idea del ambiente. Ahí va Treinta y tres, que es de mis favoritas.
No estaba tan oscuro como parece
La verdad es que fue muy bonito poder asistir a una actuación con un contacto tan directo y natural entre artista y público. Ojalá hubiera muchos más músicos que se atrevieran a arriesgarse con actuaciones atípicas fuera de sus giras habituales (algunos hay, pero ojalá hubiera más), y es que Fran, como nos señaló cantando Nombres y teléfonos, “ya ha dejado atrás el miedo al ridículo”. Y nosotros que nos alegramos.
Tags: Conciertos, Francisco Nixon
Yo también fui. Había un buen humor generalizado en el ambiente que hizo que aunque solo me supiera “Trabajas en Inditex, estás más rica que qué” disfrutase a lo grande.
“Chapó” por Fran, que lo dió todo en ese precario escenario.
Estupenda foto, por cierto, la segunda.
Espero con ansia el siguiente capítulo del Sonorama, amigos de The Scarafaggio Project!!
Saludos!
Gracias Zipi, las condiciones de luz no eran las mejores, pero se hizo lo que se pudo ;)
No estuve allí, pero en efecto: Alhambra es la solución.
[...] la crónica de Fran Nixon subido a la barra y la última entrega de nuestras aventuras por el Sonorama (que estará disponible mañana si los [...]
Yo lo vi desde la ventana, en la calle enterico!!!