Nov, 13 2010
Producir discos buenos debería ser la aspiración de toda discográfica y aunque bien sabemos que no es ni mucho menos lo que ocurre en la mayoría de los casos, sigue quedando un pequeño reducto de galos que jugándose la pasta apuesta por el talento puro y duro, por músicos que destilan clase porque sí.
Una de estas contadas excepciones es la de Lovemonk y lo agradecemos mucho ya que esto nos ofrece a gente como nosotros la oportunidad de escuchar grupos como Incarnations. Y eso fue lo que hicimos el jueves pasado en la sala Charada.
A todo esto, ¿quiénes son o qué es Incarnations? Pues si nos preguntais a nosotros, una pirada de olla de proyecto alucinante, pero de esas que molan. Básicamente la historia sería algo así como que un día en Madrid (apostaríamos que tras varias cervezas) Lovemonk propone a tres tipos con distintos (y muy buenos) proyectos musicales lo siguiente; “¿qué os parece grabar un disco conjunto? Sois colegas ¿no? Perfecto. Pues mirad, lo vamos a grabar en un estudio familiar y en Tarifa aunque vosotros viváis en Nueva York. ¿os mola la idea?”
Pues oye, la respuesta fue que sí y a ello que se pusieron Daniel Collins, Bing Ji Ling y Bart Davenport y el resultado fue un estupendo disco que, por cierto, ya podéis escuchar en Spotify. Todo esto está explicado mucho mejor en el vídeo que viene a continuación.
Aunque ya lo suponíamos, nada más legar a la sala algo nos dijo que habíamos acertado en la elección del concierto de esa noche y es que empezamos a ver que entre el público se encontraba buena parte de los músicos madrileños que viven en Madrid que más nos gustan, entre ellos Fran Nixon, al que habíamos visto el martes en la Semana de Autor (y en el que por cierto estuvo fantástico, aunque no hiciéramos crónica, ya que a este paso vamos a parecer su medio oficial…). Además como decía un amigo, de Lovemonk te puedes fiar, de hecho él no había oído nada antes de pagar la entrada y os podemos asegurar que fue encantado de la vida y se volvió mejor.
La sorprendente elección de la sala (probablemente debido a la gran cantidad de conciertos que había ese mismo día en Madrid) no impidió que el trio sonase de coña y salvo un minuto en el que las psicodélicas luces del techo de la sala se volvieron locas, el resultado y sonido fue más que adecuado.
Bing Ji Ling, gran tipo
Los juegos de voces nos parecieron geniales, con Bing Ji Ling (que en realidad se llama Quinn Luke, una licencia friki en toda regla…) mostrando un amplio registro y unos falsetes molones y con la voz de Bart siendo la voz de Bart lo cual siempre es buena noticia. Nosotros somos bastante torpes poniendo etiquetas a los grupos, y en este caso nos resulta aún más difícil, así que preferimos que les escuches tú y si quieres luego ya nos dices que te parecen, aunque nosotros la verdad, creemos que un proyecto tan personal debe dejarse sin etiquetas que lo encasillen.
Nos fuimos a casa agradecidos por haber visto una de esas cosas que merecen la pena y de verdad esperamos que este proyecto no se quede en un sólo disco ya que algo así de cojonudo merece la pena que siga vivo.
¡Qué vivan los discos buenos!